Después de 12 horas picando el cascarón, exahusto y casi rendido, consiguió, con algo de ayuda, por fin alumbrar. En un primer momento permaneció quieto, sín movimiento alguno, pero al final ... "se levantó y andó", de ahí que nuestros compañeros dicidieran llamarle Lázaro.
Tanto Lázaro como otras dos crías más, están siendo alimentadas a mano para poder incorporarlas, con el tiempo y el entrenamiento adecuado, a la colección de aves protagonistas todos los días del fantástico espectáculo "El desafío de las Rapaces".
¡SUERTE LÁZARO!