Las praderas de Terra Natura Benidorm reciben el nacimiento una nueva cría de búfalo de agua
Las praderas del parque de naturaleza y animales Terra Natura Benidorm han recibido el nacimiento de una nueva cría de búfalo de agua (Bubalus bubalis). La madre Claudia ha tenido finalmente a su segunda cría después de completar una gestación de once meses. Esta hembra ya se estrenó como madre en el año 2009 y ahora ha vuelto a repetir experiencia dos años más tarde desde su primer parto.
Ante el inminente nacimiento de la cría, los expertos del parque optaron por habilitar un espacio con abundante paja seca para cobijar a la madre de la lluvia y del descenso de las temperaturas que se había producido durante estos últimos días. La intervención de los cuidadores durante el parto no fue necesaria, ya que la búfala se valió por si sola para parir a la cría con total normalidad.
El grupo de búfalos de agua ha acogido y aceptado al pequeño integrante. Al ser una especie que tiene cohesión de rebaño suele tender a proteger a todas las crías por igual, hecho que resulta importante porque si no se produjera esta conducta las crías correrían el riesgo de morir aplastadas por los adultos del propio grupo, ya que su peso se sitúa cerca de los 400 kilogramos.
Las hembras del grupo tienen un trato especialmente atento y cariñoso con las crías, aunque cada madre se encarga de amamantar única y exclusivamente a su descendiente. En ocasiones, los pequeños se despistan y se equivocan cuando buscan a su madre entre las hembras del grupo para alimentarse. Las hembras reaccionan ante el error para reconducir a las crías hasta que la madre acude a la llamada del ejemplar para amamantarlo.
Actualmente, Terra Natura Benidorm cuenta con más de 10 animales de esta especie, siete son machos y cinco hembras. Los búfalos de agua destacan por pasarse largas horas sumergidos en el barro y cuando se sienten amenazados embisten a todo aquello que se encuentran por delante. La especie salvaje está en serio peligro de extinción debido a la fragmentación e invasión de su hábitat por el desarrollo agrícola.
Los búfalos son muy sensibles al calor, porque tienen pocas glándulas sudoríparas. Por ello, pasan mucho tiempo refrescándose en el fango. Asimismo, cuando este barro se seca les sirve como protección para protegerse de las picaduras de los insectos.